19/07 EL DIA DE LA GAMBETA
Qué se puede decir? feliz cumpleaños señor René Orlando Houseman, genio y figura, uno de los más grandes futbolistas de la historia. Idolo quemero por talento, por gol, por pique y gambeta. Pero fundamentalmente, ídolo quemero por amor a la camiseta, por amor al club, por honestidad y sinceridad, valores que no abundan. Idolo porque es espontáneo, ingenuo, divertido...Difícil ser objetivo con semejante personaje, pero este tipo de figuras no necesitan que seamos objetivos sino subjetivos, que les expresemos nuestro cariño y reconocimiento. ¿Cuánto valdría hoy ese pibe que aparece en la foto?. Si ya sé, tuvo una vida desordenada, vivió de joda y chupi...Pero la vivió y nadie le puede quitar eso, como nadie le va a quitar ser el mejor jugador de la historia de Huracán, de haber sido campeón en el 73, de ser campeón del mundo con la selección en el 78 y de haber hecho más de 100 goles en el fútbol argentino. Y la vive, con su honestidad de siempre, paseando por la platea del Ducó o visitando a su gente en Excursionistas (su otro amor).
El "Hueso", el "Loco" o simplemente René, se hizo de abajo y nunca se olvidó de su gente, ojalá que nunca nadie se olvide de él, que tiene un corazón tan grande como la cancha de Huracán. Y para festejar su cumpleaños qué mejor que hacerlo con una anécdota que lo pinta de cuerpo entero:
"Un wing en el tejado"
A René le encantaba el fútbol, pero odiaba el profesionalismo puesto que, si bien le daba una rentabilidad aceptable, lo obligaba a concentrar desde el viernes a la noche para jugar recién un domingo. Eran más que comentadas sus corridas por los techos para escaparse un rato las tardes de los sábados para jugar los "picados" por dinero que se jugaban en la cancha de su barrio.Ese sábado se escapó como tantos otros pero no para jugar, sino para ir a un cumpleaños. Y en medio de la fiesta el alcohol se le presentó como una tentación irresistible. Tan irresistible que lo que comenzó como una diversión terminaría siendo, con el tiempo, el vicio que lo llevó a la ruina.
Pasado de copas el Hueso recordó, al mirar el reloj, que el partido de ese domingo ante River Plate era de mañana y no a media tarde como acostumbra hacerse en la Argentina. René salió corriendo de la fiesta y llegó "como pudo" a la concentración. No podía sostenerse en pie, sus compañeros se esforzaron por esconderlo de la vista del cuerpo técnico y una vez en la habitación le propiciaron una extensa sesión de duchas frías y una astronómica dosis de café en pos de su recuperación. O algo parecido.
Llegó la hora, ese domingo 22 de junio se jugaba la 27º fecha del nacional ´75, el campeonato que a la postre se llevaría River Plate y que le serviría al club "millonario" para cortar una sequía de 18 años.
El Palacio Tomás A. Ducó (estadio del C.A. Huracán) no presentaba un lleno total en sus tribunas, quizás influyó mucho que ese día se "estrenaba" el aumento en el precio de la entrada popular. Sólo hubo, según registros de la época, 36.242 espectadores. Testigos, sin saberlo aún, de un hecho que quedará para siempre en los anales del fútbol argentino.
Como de costumbre con el "7" en la espalda, René Houseman, por disposición de su DT, el brasileño Delém, salió a defender los colores de Huracán. La actuación del "Hueso" no fue descollante, sino todo lo contrario, no recuperado aún de su borrachera más bien deambulaba por ese carril derecho del ataque lugar dónde pergeñaba sus más exóticos malabares con la pelota como aliada incondicional.
El partido moría y el 0-0 estaba casi sellado. Casi..., por que René se despertó, capturo un pase de Larrosa, encaró en diagonal, la tiro larga entre los dos centrales contrarios y ante la salida del arquero rival la cruzó al otro palo. Goooool, golazo. Y pese a que tres minutos más tarde River empataría y el 1-1 pasaría intrascendente. Esa tarde sería recordada como el día en que René convirtió un gol estando, aún, borracho.
Con el tiempo y con el reconocimiento por parte del protagonista de su estado etílico, "El Pato" Fillol arquero que lo sufrió aquella tarde declaró: "Me parece terrorífico que eso haya pasado. No habla bien de Houseman ni del cuerpo técnico."
"Los animales a veces hablan, aunque nadie les lleva el apunte". Tanto Aquiles en aquella historia, como Delém esa tarde, son claros ejemplos de ello. Por suerte".
(gracias "el 7 argentino" www.renehouseman.cjb.net por la data)




